Es un mercadillo bastante especial: ¡no hay ningún flujo de dinero! Llevas la ropa de la cual quieres deshacerte, la dejas allí sin cobrar nada, y allí está para que la coja quien quiera.- Y tú, si te interesa, miras en lo que hay, y coges lo que te gusta y te cabe, y te lo llevas a casa.
O sea: lo que ocurre no sigue a las leyes del capitalismo, y tampoco es trueque, sino es más que eso, porque si no traes nada también te puedes llevar la ropa que te apetece: