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12 de julio de 2013

Paseo matutino por Port Bou

Esta mañana excepcionalmente madrugué y aproveché el tiempo disponible hasta la salida del tren a Barcelona (a las 10 y media) para dar una buena vuelta por Port Bou.- Tenía la suerte de poder observar la salida del sol:
Tan temprano me había levantado que me costó encontrar un bar abierto para poder tomar un café. Así mucho tiempo para recorrer las calles ...:


... y para leer los paneles de información colocados por el ayuntamiento que informan sobre la historia del pueblo; por ejemplo uno que reproduce esta fotografía tomada 1939 al final de la guerra civil:
La mayoría de los paneles de información turística se refieren a la persona y al destino de Walter Benjamin que huyendo de la persecución alemana llegó un año y medio después del final de la guerra, en setiembre de 1940, a Port Bou: véase también este reportaje mío de hace casi 2 años.

El edificio de la Guardia Civil al cual Walter Benjamin se dirigía poco después de alojarse en la Pensión Francia, sita a la vuelta de esquina, de dimensiones muy grandes (teniendo en cuenta lo pequeño que es el pueblo de Port Bou) todavía existe, aunque ya sin puesto de la Guardia Civil:

El portal todavía está rotulado como si fuese de la Guardia Civil; es de suponer que Benjamin entró por él para formalizar su estancia, de buena fe porque disponía de un visado para España:
... y salía de él con el miedo de ser devuelto a las autoridades alemanas que le aguardaban detrás de la cercana frontera, acabando con su vida en su pensión, en aquella casa roja:
 
. que se divisa al final de la callejuela estrecha que lleva su nombre:



11 de julio de 2013

De Montpellier a Port Bou

Enfrente de la estación ferrocarril de Montpellier queda todavía un reflejo de lo que antes fueron los alrededores de una estación ferrocarril francesa:

Pero Montpellier al paso de los años se ha desarrollado a un nudo ferroviario de gran importancia, de tal forma que alguien veía la necesidad de reformar a fondo la estación. No sé si hacía falta - me lo pregunto yo que en los últimos años utilizaba con cierta frecuencia esta estación. Pero sea como sea: la estación está sometida a un gran proceso de modificación, y durante algún tiempo hay que vivir con él:




Bueno, así lo haremos, tomaremos de buen lado los cambios y viviremos algún tiempo con ellos ...


En Port Bou, sin embargo, estación fronteriza española de tren, todo igual.

Enfrente del hotel una villa de esas de una belleza clásica:


Un paseo por el pueblo:


Subiendo por la cuesta norteña de la bahía se abren unas vistas más impresionantes; la estación ferrocarril y la iglesia:
... y la estación ferrocarril (de pasajeros) más de cerca:
... así como también la estación de mercancias que por lo que entendí todavía existe:
... y mirando más al sur el cementerio:
... y mirando al norte viendo el aviso que se refiere a las características de la carretera que lleva a Cerbère sito ya en terreno francés:


5 de septiembre de 2011

Port Bou y Walter Benjamin

Con todo lo que dicen los ecologistas y a la vez amigos de los ferrocarriles - ¡y lo dicen con muchísima razón! en contra del afán español de crear líneas ferrocarriles de alta velocidad: antes fue impensable, hoy es posible ir en autobús desde un pueblo de Segovia a Madrid, desde allí en tren a Barcelona, y luego continuar en tren hasta Port Bou, llegando allá todavía con luz del día. Y todo eso en un día y sin madrugar, con buena pausa en Madrid y otra en Barcelona, y con tiempo suficiente en Port Bou a un paseo (¡con luz de día!) que da tiempo para ver lo más importante del pueblo.



Redactando esta entrada encontré en la red este artículo de Les Back que me parecía muy bueno: Beaches and graveyards. Europe's haunted borders (publicado en inglés el 30.5.2008).

La traducción al alemán fue publicada el 2.9.2008: Strände und Friedhöfe. Die Gespenster der europäischen Grenzen

Recomiendo mucho este artículo porque el autor relaciona lo que pasa hoy con lo que pasó siete décadas atrás en Port Bou, y porque dice mucho en lo cual yo me he quedado corto.



En setiembre del año 1940 Walter Benjamin, filósofo alemán huyendo de los esbirros del fascismo alemán que también mandaba en Francia, en circunstancias muy distintas a las mías llegó a Port Bou, después de haber atravesado las montañas yendo a pie y en condiciones de clandestinidad. Y poco después de llegar y haberse alojado fue tomado preso:

Antes de seguir a sus huellas (y después de buscarme alojamiento) di un paseo por la bahía donde topé con esta obra que de cierta forma hace presentir lo que luego se experimenta siguiendo a la Ruta Walter Benjamin:

Antes, hace mucho calor y por el cansancio del viaje, me permito una pausa:

De hecho son muy pocos pasos que significa seguir a estas indicaciones:

Pronto se llega al llamado Mirador de Walter Benjamin que de hecho ofrece un panorama espectacular:

... aunque Walter Benjamin, de camino al exilio, por sus preocupaciones existenciales no habrá subido a este punto de unas vistas maravillosas sobre la bahía.

Mientras a Port Bou mucho se debe agradecer sus esfuerzos de mantener vivo el recuerdo a Benjamin, mucho este pueblo que entró en crisis por el levantamiento de la frontera con Francia, debe a él por los que pasan por Port Bou justo por eso, un turismo estimulado por un marketing prudente del ayuntamiento.

Me dirijo al cementerio en cuya entrada se encuentra la placa que allí ya estuvo cuando hace décadas la primera vez pasé por aquí:

Demasiado sencilla la placa, el marketing requiere un símbolo más contundente:

... una tumba que no es tumba porque los restos mortales de Benjamin, después de haber yacido unos cinco años en un nicho del cementiero (después de un entierro católico que por lo que sea dieron a un judío - equivocación que a mí me parece uno de los rasgos más humanos de todo este episodio), fueron arrojados a la fosa común.

Y ahora a conocer y a adentrarse en el memorial creado por Dani Karavan en los años noventa:

Me gustó el memorial: llega a hacer sentir lo que quiere expresar.

A continuación vuelta al centro del pueblo y a la casa de la entonces Fonda Francia donde se alojaron Walter Benjamin y sus acompañantes y donde murió él: