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26 de marzo de 2011

Grande debe ser el amor al Jazz ...

... para no sentirse repulsado de tanto empacho de alta nobleza:

Veo hoy por casualidad en una calle céntrica de Múnich este cartel que hace propaganda a un concierto de Jazz:

No me fio de mis ojos: Prinzenrolle für die Ohren me parecía o un desliz lingüístico o un lema incomprensible (por ambas razones casi imposible de traducirlo; literalmente es algo como Papel de príncipes para los oídos), por lo cual me acerco para leer los detalles y entender un poco mejor:

Patrocina este evento musical nadie menos que un tal Su Alteza Real Leopoldo Príncipe de Baviera (S.K.H. ... = Seine Königliche Hoheit ...)

Parece que los únicos ciudadanos sin título de nobleza que organizan el concierto son los mismos artistas, los Charly & the Jivemates. Los demás, aparte del ya mencionado Don Leopoldo, llevan títulos altisonantes como S.D. (Seine Durchlaucht = más o menos será Su Alteza), S.H. (Seine Hoheit = Su Alteza) y S.H.D. (Seine Hochfürstliche Durchlaucht = debe ser todavía algo más que Su Alteza).

Semejantes alusiones a sentimientos monárquicos se ve hoy en día en el espacio público de Alemania, 92 años y medio después de que el país se libro del emperador y de los reyes y de toda esta herencia medieval: ¡Cuánto más queda a recorrer a España en este camino!

15 de abril de 2009

78 aniversario de la República Española

Anoche, en el día del aniversario de la proclamación de la República de España en el año 1931, una amiga mejicana que se encuentra actualmente en Madrid me proporcionó esta foto, donde se la ve al lado de un buzón al cual han vuelto los colores republicanos:


Hoy leí un artículo en El País del 15.4.2009: ¿Para qué quiso ser papa?, escrito por Juan Arias, por lo visto buen conocedor de los tejemanejes de la cúpula del catolicismo.

Pero eso no es mi tema de hoy; es otra cosa, es este párrafo que me impresionó (y que me hizo conectar cables):

Recuerdo la mañana del proceso en Roma a un teólogo brasileño, el franciscano Leonardo Boff. Le esperé cuatro horas a la puerta del ex Santo Oficio. Salió cansado, pero seguro, digno. "Me ha condenado. No podré seguir escribiendo", dijo con tristeza y dolor. Me relató algunas escenas del proceso con Ratzinger. "Me dijo que estaba más guapo con el hábito de franciscano y yo le advertí de que quizás fuese verdad, pero que si en un autobús, en Brasil, fuera vestido así, todos me dejarían su asiento. Sería un hombre de poder y no un siervo de Jesús, pobre con los pobres", me contó.

Ninguno de la pandilla monárquica que todavía subsiste en Europa es capaz de llegar a la sensibilidad que muestra este franciscano brasileño. O en el caso concreto de España: Con motivo del 40 cumpleaños del sucesor del trono de España, celebrado en demasiado páginas de El País sabemos que éste tiene buena formación no sólo militar sino también académica que le ha preparado para cualquier puesto en la sociedad civil: ¡Buen momento y buenas condiciones para abdicar y terminar con el anacronismo de la monarquía en España!

Pero para eso habrá que esperar que llegue el momento de la sucesión ... - ¡Don Felipe, esperamos a tu momento y a tu decisión en sintonía con los tiempos que reinan!